Martin_Teschner
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Cuando las personas atraviesan situaciones en las que son más vulnerables, como en la vejez, la enfermedad o el desempleo, el Estado tiene la obligación de protegerlas. Si un ciudadano queda incapacitado para trabajar, también tiene derecho a que se le reconozca esa situación y recibir la atención sanitaria y la prestación económica que corresponda. No obstante, el proceso que da lugar a ese reconocimiento es complejo y habrá que averiguar en primer lugar cuál es la causa que impide trabajar e identificar su origen. No es una cuestión menor, ya que determinadas lesiones o enfermedades pueden estar provocadas por el propio trabajo, como ocurrió en el caso de la Sinfónica de Euskadi. En aquella ocasión se determinó que la sordera que padecía uno de sus músicos era consecuencia de su trabajo en la orquesta, es decir una lesión provocada por su actividad profesional. Por ello, no basta con detectar la contingencia sino que debe establecerse si la lesión o enfermedad afecta al desempeño de ese puesto de trabajo en concreto, y en qué medida lo hace. Cada caso es único y evaluar la situación, por tanto, una tarea delicada.

A lo largo de este proceso intervienen distintos profesionales, principalmente del ámbito sanitario y del derecho, dedicados a la protección social. Para todos ellos resulta esencial actualizar los conocimientos en este área, en especial para los médicos: “la valoración de incapacidades es un ámbito en el que la profesión médica ejerce un papel especial, y por ello necesitan una formación específica” señala Antonio López, director del Máster en Valoración Médica de Incapacidades y Daño Corporal para la Protección Social de la UNED. Es el Médico de cabecera quien recibe al trabajador en primer lugar y, si corresponde, emite el parte de baja. Más adelante y tras una valoración exhaustiva, los Médicos Inspectores de la Seguridad Social serán quienes determinen si procede reconocer la incapacidad: “decidí formarme para mejorar mi eficiencia como Médico Forense, ya que la valoración médica de incapacidades y daño corporal forma parte de mi quehacer laboral diario” admite Grettchen Flores, alumna del Máster durante la pasada edición. Conocer cómo evaluar la capacidad física y psíquica del trabajador en función de su puesto de trabajo será fundamental, pero esta realidad sólo puede comprenderse de manera completa teniendo en cuenta el marco jurídico y social donde se desarrolla: “se trata de un ámbito de ejercicio con particularidades muy diferentes de las puramente asistenciales y que, por tanto, requiere conocimientos y habilidades distintas” indica José Luis de la Fuente, profesor del Máster y Médico Inspector.

El programa de formación de la UNED está diseñado para abordar íntegramente esta cuestión. El primer módulo da acceso al Diploma de Experto Universitario y recorre todos los matices que regulan la práctica, así como sus implicaciones sociales y administrativas. El segundo módulo, que permite obtener el Título de Máster, profundiza en los aspectos científico-técnicos de la valoración médica. Además de la extensión y el rigor de los contenidos, los alumnos que ya lo han cursado también destacan otros factores como “el profesorado, el reconocimiento de puntos a nivel de formación, la facilidad de acceso y realización a través de la universidad a distancia” reconoce Susana Sánchez, quien además de Médico Forense es Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Para los profesionales que están en activo y buscan ampliar su formación, la flexibilidad de la educación a distancia se convierte a menudo en una oportunidad. En el caso de Grettchen esta metodología le permitió realizar el curso desde Costa Rica, donde no existía una oferta de posgrado similar. Precisamente una de las novedades en la presente edición es el reconocimiento que el Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica ha hecho de este Máster como formación acreditada para el ejercicio profesional.

A la hora de valorar el menoscabo laboral, la experiencia del evaluador será definitiva. Es decir, lo que determine el proceso no será la aplicación de unas reglas específicas sino la pericia del propio médico. En este caso, seguir unos protocolos de actuación y una sistemática de trabajo contribuye a mejorar la eficacia de la práctica: “además de las habilidades reconocidas para un buen clínico, se hace necesario profundizar en aspectos de la anamnesis y la exploración que en otros ámbitos no tienen tanta importancia, como la detección de la simulación” señala José Luis: “el médico evaluador también debe desarrollar habilidades de comunicación para transmitir de forma precisa las conclusiones de su valoración a las instancias pertinentes, con una adecuada capacidad de síntesis y empleando un lenguaje comprensible incluso para personas ajenas al ámbito sanitario”.

CC BY Seattle Municipal ArchivesEntre los docentes del Máster se incluyen especialistas en la valoración de incapacidades reconocidos en su ejercicio profesional:  “los trabajos que se plantean en el máster permiten profundizar en la investigación de temas de interés actuales”, comenta Grettchen a propósito del trabajo práctico de valoración que les exigen a final de curso. Por su parte, Susana asegura “haber utilizado los conocimientos y la documentación aportada en el curso para la realización de informes periciales privados”. Y es que uno de los mayores compromisos del Programa Modular sigue siendo mantener un vínculo actualizado con la realidad de esta práctica, tan relevante para sus protagonistas y tan sensible para el conjunto de la sociedad.
El Programa Modular en Valoración de Incapacidades dará comienzo el 1 de Diciembre. Para información detallada sobre el contenido de los módulos y plazos de matriculación en la página de Formación Permanente de la UNED.

Curso. Programa Modular en Valoración de Incapacidades
Contacto. Antonio López Peláez (director) alopez@der.uned.es 
Inscripción. https://formacionpermanente.uned.es/tp_actividad/idactividad/9513

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