Un método pionero detecta hasta nueve antibióticos en la leche de oveja manchega

Investigadores de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) han desarrollado un nuevo método con el que detectan y cuantifican hasta nueve antibióticos presentes en la leche de oveja manchega. La herramienta, que ya puede ser utilizada por el sector industrial, permite controlar el nivel de estos residuos, perjudiciales para la salud humana en dosis elevadas.

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Ovejas pastando en Albacete / Rubén Bodewig.
Ovejas pastando en Albacete / Rubén Bodewig.

En la cría y explotación de ganado es muy habitual utilizar antibióticos, que pueden llegar hasta la leche de oveja consumida por el ser humano. Si estos compuestos superan las dosis recomendadas por la Unión Europea afectan de forma negativa al organismo.

Investigadores de la UNED, en colaboración con el Centro Nacional de Selección y Reproducción Animal (Ciudad Real), han desarrollado un método pionero, por su rapidez, sencillez y sensibilidad, que detecta y cuantifica, de forma conjunta, los antibióticos de la familia ß-lactámicos más usados en veterinaria.

“Los antibióticos ß-lactámicos, entre los que se encuentra la penicilina, constituyen la familia más numerosa de los antimicrobianos que se prescriben tanto en medicina como en veterinaria para tratar enfermedades infecciosas, debido a su escasa toxicidad y amplio espectro”, explica Rosa María Garcinuño, investigadora de Ciencias Analíticas de la UNED y autora principal de la investigación.

El método, publicado en la revista Food Chemistry, se basa en una primera desproteinización de la muestra seguida de un proceso de extracción en fase sólida. Para su validación, los investigadores utilizaron muestras de leche procedentes de ovejas de raza manchega a las que no se les había administrado ningún antibiótico, y que fueron dopadas con concentraciones conocidas de los antibióticos objeto de estudio.

Mediante técnicas analíticas de separación y detección, los científicos pudieron averiguar si la concentración superaba los límites máximos de residuos establecidos por la Unión Europea que, dependiendo del antibiótico, pueden variar entre los 4 y 50 microgramos por kilogramo de leche. “Por su rapidez, puede ser empleado como método de análisis de rutina en las industrias lácteas”, afirma Garcinuño.

Resistencias bacterianas en el hombre

Consumir leche o productos animales que contienen residuos de antibióticos puede producir los mismos efectos perjudiciales que si se tomara de forma directa una dosis equivalente sin prescripción médica. “Aunque los efectos tóxicos son poco probables porque los residuos están presentes en pequeñas cantidades, pueden producir reacciones alérgicas en individuos sensibles”, subraya la investigadora de la UNED.

Otro efecto peligroso desde el punto de vista sanitario es que la persona que ingiera estos productos con residuos desarrolle resistencias bacterianas, ya que las bacterias pueden extenderse de unos organismos a otros, pasando de los animales al hombre.

En el terreno agroalimentario, la presencia excesiva de antibióticos también resulta perjudicial, debido a que, en la leche, provoca fermentaciones anormales, al inhibir el crecimiento de los microorganismos que se necesitan para fabricar el queso o el yogur.

Este tipo de fármacos se usan en veterinaria con una finalidad terapéutica y, también, de forma profiláctica, es decir, para prevenir enfermedades en animales sanos. Además, hasta hace unos años, se empleaban para acelerar su crecimiento, práctica que la Unión Europea prohibió en 2005, “debido a los riesgos que suponía mantener microorganismos resistentes”, concluye Garcinuño.

Referencia bibliográfica. M. Cámara, A. Gallego-Picó, R.M. Garcinuño, P. Fernández-Hernando, J.S. Durand-Alegría, P.J. Sánchez. “An HPLC-DAD method for the simultaneous determination of nine ß-lactam antibiotics in ewe milk”, Food Chemistry, 141, noviembre 2013. DOI: 10.1016/j.foodchem.2013.02.131.

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