Nuevas estrategias para evitar la extinción de una especie

El satanelo es carnívoro y al parecer tiene una especial predilección en su dieta por los sapos de caña lo que ha provocado que el 75% de su población original haya desparecido. ¿El motivo? El sapo de caña es tóxico.

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Quoll fotografiado entre Mareeba and Cairns (Australia) | Wildlife Explorer

El satanelo septentrional (Dasyurus hallucatus), también conocido como quoll, es un pequeño marsupial de apenas 35 cm. y 900 gramos de peso que habita en la costa norte de Australia. Como otras muchas especies, el satanelo se encuentra en peligro de extinción según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Lo curioso de la grave situación de este pequeño vertebrado es que su principal amenaza no es el hombre, sino un anfibio, el sapo de caña (Rhinella marina).

El sapo de caña, al contrario que el satanelo no es originario de Australia. Fue introducido en la isla desde Hawaii en la década de los años 30 del siglo XX, para combatir las plagas de insectos que asolaban las plantaciones de caña de azúcar, como el escarabajo de caña o el escarabajo francés (precisamente de ahí viene su apodo de sapo de caña). Pero como en el caso de otras introducciones de especies llevadas a cabo en el pasado (como el triste y conocido ejemplo de los conejos, también en Australia), el resultado no fue el deseado.

El sapo de caña demostró una asombrosa adaptación a su nuevo territorio (en 1935 se introdujeron 102 sapos sólo en la zona del noreste de Australia que en la actualidad se han convertido en más de 200 millones de ejemplares que se han diseminado por el estado de Queensland, el Territorio del Norte y grandes extensiones de Australia Occidental), pero una escasa efectividad en combatir los insectos para los que se había introducido la especie. Al parecer, su principal objetivo, el escarabajo de caña (Dermolepida albohirtum) tiende a habitar en lo alto de la caña de azúcar y el sapo de caña, no es precisamente un buen escalador…

Lo peor de la actual situación es que la introducción del sapo de caña sí que se ha demostrado particularmente efectiva en controlar las poblaciones de otros animales, y es aquí donde aparece nuestro pequeño satanelo. El satanelo es carnívoro y al parecer tiene una especial predilección en su dieta por los sapos de caña lo que ha provocado que el 75% de su población original haya desparecido. ¿El motivo? El sapo de caña es tóxico. Cuando los sapos se ven amenazados, unas glándulas situadas principalmente en su piel secretan un líquido blanco lechoso conocido como bufotoxina que es un potente veneno. Los quolls australianos no estaban habituados al veneno del sapo, por lo que al ingerirlo se han producido muertes de ejemplares masivas.

Ante la desesperada situación, un equipo de ecólogos australianos de la Universidad de Melbourne está desarrollando una novedosa estrategia de conservación del satanelo. Ella Kelly y Ben L. Phillips en un artículo publicado en la revista Conservation BiologyTargeted gene flow and rapid adaptation in an endangered marsupial” y del que se ha hecho eco la revista Nature, han propuesto el flujo de genes dirigido, como la técnica que podría salvar a quoll. El flujo de genes, una especie de selección natural acelerada, implica trasladar individuos con genes que se han demostrado favorables por algún motivo a áreas donde tendrían un beneficio potencial en la conservación de la especie. En el norte de Australia, quedan unas pocas poblaciones de quoll que sobreviven a los efectos del sapo de caña, porque no están habituados a comerlo y otras poblaciones en otra zona, en Queensland, que han desarrollado una aversión a los sapos a lo largo de los años. Es decir lo han probado, pero al conocer sus fatídicos resultados lo rechazan de su dieta habitual.

Sapo de caña juvenil | Bernard Dupont

En un experimento realizado en un jardín común, los autores, al criar individuos de ambas poblaciones, encontraron que las crías de las poblaciones expuestas al sapo y que con el paso del tiempo lo rechazaban (los individuos de Queensland) eran sustancialmente menos propensas a comer sapos que aquellas con padres que no habían comido el sapo (los individuos del norte de Australia). La descendencia híbrida (entre individuos que conocían y mostraban rechazo al sapo y las que no lo conocían) mostró respuestas similares a la de los quolls con dos progenitores expuestos al sapo, lo que indica que el rasgo podría ser dominante. Según los autores de la experiencia “Estos resultados sugieren un rasgo hereditario y una rápida respuesta adaptativa en un pequeño número de poblaciones afectadas por el sapo”.

Los investigadores están probando la técnica en Indian Island en la costa norte de Australia, una zona infestada de sapos de caña. Su estudio comenzó en mayo de 2017, con la introducción en la isla de 54 satanelos, entre los que había individuos con rechazo al sapo, individuos que no mostraban rechazo e híbridos. La ubicación del experimento en una isla presenta interesantes ventajas para el estudio, especialmente la menor tasa de perturbaciones externas.

En abril de 2018, obtuvieron los primeros resultados, pero con un sabor agridulce. Sólo habían sobrevivido 16 quolls, mucho menos de los esperados, pero al parecer parte de la descendencia demostraba rechazo al sapo, por lo que podría tratarse en efecto de un rasgo genético. Los investigadores obtuvieron muestras de los quolls restantes y prevén volver a la isla en abril de 2019 para obtener nuevos resultados.

Si la prueba resulta exitosa, el equipo de investigación dice que podría ayudar a otras especies amenazadas, incluidos el demonio de Tasmania y los corales en la Gran Barrera de Coral.

Referencias
Kelly, E. y Phillips, BL (2018), Targeted gene flow and rapid adaptation in an endangered marsupial. Conservation Biology. 13 de junio de 2018
Ecologists try to speed up evolution to save Australian marsupial from toxic toads Nature 559 , 451-452 (2018)

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