La ruta del exilio pasó por Ciudad de México

El programa histórico "Setenta años de exilio", organizado por la UNED, ha convocado ya a más de un centenar de investigadores a lo largo de su trayectoria, recorriendo entre otros lugares, las capitales de México, Argentina, Francia, Suiza, España y Uruguay.

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Por Miguel Álvarez Peralta
La historiadora Alicia Alted, coordinadora del programa "setenta años de exilio"
La historiadora Alicia Alted, coordinadora del programa “setenta años de exilio”
Un largo camino andado

Coordinada por la historiadora Alicia Alted, esta larga serie de excursiones, exposiciones, debates y conferencias ha recorrido las ciudades de París, Ginebra, Buenos Aires, Rosario, Montevideo y diversos enclaves en la frontera sur de Francia, siguiendo las huellas de los hombres y mujeres que abandonaron su tierra huyendo de las represalias políticas que siguieron al golpe de estado capitaneado por Franco contra el gobierno de la Segunda República española.

Maria Luisa Capella estuvo al frente de la organización del congreso en la capital mexicana, que contó con la participación de numerosos investigadores de la UNAM, principa universidad del país, cuyas investigaciones gozan de importante prestigio internacional, así como del Colegio de México, el Ateneo Español y otras nueve instituciones de ambos lados del charco.

Participantes de lujo para un encuentro muy intenso

Las seis mesas que compusieron el programa, reuniendo a más de treinta ponentes de primer orden, incluyeron a políticos de extensa trayectoria como Porfirio Muñoz Ledo, destacados investigadores de renombre internacional y testigos directos del exilio como el poeta español Tomás Segovia, quien con sólo nueve años se vio obligado a abandonar este país sin su padre. Celebridades de la talla de Sergio García Ramírez (Juez de la corte internacional de Derechos Humanos), el periodista Miguel A. Granados Chapa, el escritor Gonzalo Celorio, Juliana González y José Sarukhan de la UNAM (ella maestra emérita y el exrector), Jerzy Rzedowsky (investigador polaco que logró salir con vida de Auschwitz) y Javier Garcíadiego (Presidente de El Colegio de México) figuraban en el elenco de ponentes de las jornadas.

Mesa sobre las asociaciones civiles, políticas y educativas de los exilados en México.
Mesa sobre las asociaciones civiles, políticas y educativas de los exilados en México.

El congreso ocupó dos días completos y dos salas abarrotadas, a pesar de coincidir con una enorme huelga nacional contra la privatización del suministro eléctrico, cuyos cortes de tráfico sumieron el ya difícil tráfico de la ciudad en un descomunal embotellamiento. Sin embargo, la masiva afluencia de estudiantes y profesores incluso obligó a proyectar las conferencias en un salón contiguo que también completó su aforo.

Los debates adoptaron diversas perspectivas para aproximarse al fenómeno del exilio, al calor de los últimos datos que arroja la investigación histórica reciente: desde las relaciones políticas del gobierno mexicano de Lázaro Cárdenas con la República española en su proceso de exilio, hasta las aportaciones realizadas en los ámbitos científico, tecnológico, artístico y humanístico por los muchos intelectuales y académicos que huyeron de la represión del régimen franquista.

Bien como fundadores de asociaciones civiles, instituciones de enseñanza, imprentas, editoriales, publicaciones y centros de reunión, bien integrando las instituciones existentes en México, este país reconoce y agradece a través de sus investigaciones el inestimable aporte recibido por aquellos emigrados que vivieron pendientes de su regreso y sin embargo casi siempre entregados a su actividad profesional en el país de acogida. La ocasión sirvió además para presentación al público el nuevo Centro de Estudios de las Migraciones y los Exilios.

Todavía largo camino por recorrer

Si la discusión académica inevitablemente palpó sensibilidades al recordar los difíciles capítulos vividos por algunos de los nombres históricos de la cultura española, la nota emotiva la pusieron la lectura de poemas a cargo de alumnos del Instituto Luis Vives y la actuación del coro infantil del Colegio Madrid, fundados ambos por exiliados españoles a su llegada a México, que junto a otras actuaciones musicales iberoamericanas acompañaron las conferencias.

Más de una lágrima afloró también en el recuerdo a la investigadora Concepción Ruiz Funes, cuya muerte impidió su ponencia pero no su presencia en el congreso a través del homenaje realizado por sus compañeros. Pero para sorpresa de los que estuvimos allí presentes, el momento más conmovedor del encuentro, tras dos días de jugosísimas exposiciones y conclusiones, lo protagonizó el catedrático Francisco Álvarez a cuyo cargo quedó la conferencia de clausura.

Bajo el título de Los argumentos de la memoria, el testimonio personal, por primera vez en público, de las torturas sufridas en su detención durante el régimen fascista y sus reflexiones al hilo de las transformaciones sociopolíticas en nuestro país pusieron el broche de oro al encuentro, proyectando las enseñanzas del pasado y el análisis del contexto presente para afrontar los retos del futuro.

Según sus palabras de despedida, “mucho se ha avanzado en España con pasos como la Ley de Memoria Histórica, y sin embargo mucho queda aún por hacer”, refiriéndose a la necesidad de continuar coordinando y potenciando la investigación de las historias y los exilios externos e internos que han permanecido ocultos bajo un manto de silencio que poco a poco y desde múltiples ámbitos debe irse destramando.

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