¿Donde vivir? ¿Cómo vivir? Un dilema en Madrid

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El centro urbano: viviendas, comunicaciones, gente, servicios, tráfico | Juan José Villalón
El centro urbano: viviendas, comunicaciones, gente, servicios, tráfico | Juan José Villalón

La localización de la vivienda en Madrid. Tenemos un dilema.

La crisis económica que vive Madrid desde el año 2008 tiende a cambiar  algunos hábitos de nuestra forma de vida. Uno de los más importantes es la manera en que decidimos donde vivimos en un momento determinado de nuestra biografía porque han cambiado nuestras posibilidades de hacerlo.

La localización de la vivienda depende de numerosos elementos estructurales, culturales, coyunturales y biográficos. Éstos determinan nuestra experiencia social y delimitan nuestras posibilidades electivas. No todos están viviendo donde quisieran. Eso lo sabemos. Pero, ¿cuáles son las repercusiones de este hecho?

Estamos ante una decisión altamente sustantiva. El lugar en que vivimos determinará gran parte de nuestro quehacer diario, así como de nuestra salud física y mental. Aún en la Era de las Tecnologías Comunicativas, el espacio físico en el que nos movemos sigue siendo trascendental precisamente porque de él depende nuestra movilidad física. Afecta a los hábitos, las relaciones personales, la alimentación, el acceso a servicios y bienes, al consumo, y a otros muchos aspectos de nuestra vida que influyen poderosamente en la experiencia social y la identidad.

Por ello, es importante el hecho de que nuestra capacidad electiva del lugar en que queremos vivir está desigualmente distribuida entre la población. Los rangos de posibilidad en los que nos movemos para elegir donde vivimos son diferentes para cada uno de nosotros.

Una forma de medir el nivel de desigualdad de elección de la ciudad en la que vivimos es estudiar el indicador de la satisfacción de los habitantes de la ciudad con el lugar en que viven, mediante encuesta.
Es importante que nuestra capacidad electiva del lugar en que queremos vivir está desigualmente distribuida entre la población
Los datos generales sobre satisfacción con el lugar en que se vive han variado en Madrid desde el año 2004 al año 2012 según los indicadores de Eurostat, en el programa Urban Audit. Para Madrid, tenemos datos sólo de tres momentos: 2004, 2006 y 2012. Comparando esos tres momentos se diría que del año 2004 a 2006 estamos en un período ascendente de la satisfacción con el lugar en que se vive. Y, de 2006 a 2012 la tendencia general será la contraria: aumenta de insatisfacción. Coincide esto último con los años en que estalla la crisis inmobiliaria y financiera. Aumentará la inelasticidad del Mercado de la Vivienda. Si bien, los niveles alcanzados en el año 2012 son similares a los de 2004.  (Gráfico 1)
Gráfico 1
Gráfico 1. Satisfacción con vivir en una ciudad de la Área Metropolitana madrileña 2004, 2006, 2012 | Eurostat

 

Finalmente, resulta interesante destacar al respecto que del año 2004 al año 2006 lo que se aprecia no es sólo un intenso crecimiento de la satisfacción, sino que, además, se produce una bipolarización de los sentimientos de satisfacción pues aumentará también la proporción de personas fuertemente insatisfechas. Así, lo que ocurre después parece que es un leve incremento de la insatisfacción pero también una moderación de los sentimientos que hacen que la media tienda hacia el valor intermedio de la escala.

¿Quiere esto decir que durante la crisis, los ciudadanos de Madrid han moderado sus deseos para adaptarse mejor al aumento de la dificultad para cambiar de lugar o para situarse donde más les agradaría?   Si eso fuera así, querría indicar que el deseo de cambio está asociado positivamente a las posibilidades de cambio reales. Cuando hay más posibilidades de cambiar, aumenta el deseo de ello, así como la satisfacción encontrada. Cuando hay crisis, disminuye tanto la satisfacción como el deseo de variación y lo que se produce es una situación de acomodamiento individual a la situación sobrevenida a pesar de la degradación de los barrios y los entornos urbanos en un período de crisis económica prolongado. Ésta es una explicación,  para entender la contracción de los mercados de la vivienda, alternativa a una puramente económica que se fije en el equilibrio de la oferta y la demanda.

Los ciudadanos de Madrid han moderado sus deseos para adaptarse mejor al aumento de la dificultad para cambiar de lugar

Si bien, desde una perspectiva sociológica, es necesario intentar comprender qué puede suponer esta moderación de los sentimientos de satisfacción con el lugar que se habita para la vida social de los barrios. ¿Podría ser éste un factor determinante de una nueva etapa de compromiso cívico en torno a los barrios para mejorarlos colectivamente puesto que no estamos completamente satisfechos con ellos pero no nos “desagrada” tanto como para cambiarnos? ¿Podría actuar como elemento de cohesión del vecindario al vivir ahora experiencias más similares y ser así reductor de conflictos sociales violentos? O, simplemente, ¿puede que la moderación de los sentimientos lleve hoy día a un adocenamiento de la ciudadanía al perder sus expectativas de cambio o de una satisfacción mayor de la obtenida hasta entonces? Es decir, si ya no deseamos individualmente cambiar tanto, ni estamos tan satisfechos con nuestro entorno tal y como es, ¿qué vamos a hacer: Seguiremos en la linea de adaptarnos y sobrevivir sin más, o nos uniremos y mejoraremos juntos ahora que ya sabemos que no nos vamos a ir?

Hasta hace poco, si no estabas a gusto parecía que podías cambiar hasta encontrar el sitio “perfecto”. Ya no. Ahora, menos mal que tenemos un sitio donde vivir. ¿Lo cuidamos, lo amamos, nos comprometemos con él para mejorarlo o simplemente nos adaptamos a lo que hay?

Referencia: Hypotheses.org

Juan José Villalón Ogáyar, (19/02/2016), ¿Dónde vivir? ¿Cómo vivir? Un dilema en Madrid, en Blog IGUALES Y DIFERENTES. Investigación, análisis y comentarios en torno a las diferencias sociales. ISSN: 2340-5449

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