La inspiración de la Pitia de Delfos

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La Pitia y el Rey Egeo · Antikensammlung Berlin | Wikimedia Commons
La Pitia y el Rey Egeo · Antikensammlung Berlin | Wikimedia Commons

El legendario templo de Apolo en Delfos albergaba el santuario oracular más famoso de la antigüedad, situado en el centro espiritual y cultural del mundo griego. Cuando el consultante, tras cumplir todos los requisitos previos, llegaba al interior del templo, el adyton, se encontraba allí con la Pitia, sacerdotisa de Apolo, que era poseída por el dios para dar la respuesta a las preguntas mediante una suerte de trance.

Ya en la antigüedad se discutió sobre la naturaleza de este éxtasis profético y se generaron una serie de teorías sobre el origen de la inspiración de la Pitia. Según un mito, trasmitido por Diodoro y Plutarco, la inspiración de la sacerdotisa provenía de una grieta en el suelo, bajo el trípode sobre el que se sentaba, que emitía un vapor, vaho o espíritu (pneuma). Cuenta la leyenda que fue un pastor quien había descubierto las propiedades de este vapor, que intoxicó a sus cabras y luego a él mismo, haciéndole ver el futuro, en el lugar donde luego se construiría el templo.

Históricamente ha habido muchos intentos de explicar este éxtasis por el recurso a sustancias psicoactivas, por ejemplo en la ablución ritual de la Pitia en la fuente Casotis, pues en la mayoría de oráculos el profeta o profetisa bebía agua, y a veces incluso sangre. Otros autores sitúan la causa en el trípode o en el laurel ritual, consagrado a Apolo, que junto a una miel tóxica sería masticado por la Pitia: como decía el poeta Calímaco “la Pitia en el laurel se instala, profetiza gracias al laurel y sobre el laurel se apaga”. Otras explicaciones antropológicas a la enajenación de la Pitia recurren al hipnotismo y a la sugestión.

Pero últimamente la teoría de los gases en el subsuelo del templo ha cobrado fuerza desde que una investigación geológica encargada en tiempos recientes por el gobierno griego señaló la existencia de una falla con etileno. Sigue siendo un mito de la historia la inspiración de aquellos inconexos vaticinios de la Pitia, que eran interpretados oportunamente por un grupo de sacerdotes y aprovechados políticamente por la potencia de turno en la Grecia antigua.

David Hernández de la Fuente es investigador del Dpto. de Historia Antigua de la UNED. Es Doctor en Filología Clásica y en Historia Social de la Antigüedad. Se especializa en Historia Cultural de la Antigüedad y sus líneas de investigación son: Religión y Mitología Griega (esp. Oráculos, Dionisismo y Pitagorismo), Sociedad y Literatura en la Antigüedad Tardía (Nono de Panópolis, poesía y sociedad protobizantinas), Tradición Clásica e Historia del Platonismo (Leyes y Neoplatonismo).

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